| Por el Reverendísimo Steven J. Raica, Quinto Obispo de Birmingham en Alabama

Todos estamos llamados a irradiar el amor de Dios

Queridos hermanos y hermanas, como ustedes sabrán, cada otoños y primavera, los obispos de los Estados Unidos nos reunimos para dialogar una variedad de asuntos para el bien de la Iglesia en nuestra nación. Con los años, nuestro proceso ha sido refinado de manera que no todo nuestro trabajo se realiza en sesión pública. Algunas personas expresan su decepción que no siempre estamos en sesión plenaria pública; sin embargo, es nuestro deseo tener a todos los obispos dialogando en grupos pequeños sobre las cuestiones de mayor importancia de manera que todos podamos hacer una contribución significativa a cerca de los temas que tenemos ante nosotros antes de que lleguen a la asamblea plenaria.

En mi opinión, es una especie de proceso sinodal que nos permite expresar libremente nuestros puntos de vista, escucharnos unos a otros y munchas veces obtener mayor claridad sobre el tema que se está considerando. Al hacerlo, sabemos que somos una parte fundamental del proceso para que el resultado final sea de alta calidad.

El pasado mes de noviembre, tuvimos una reunión muy productiva en la que se emitió una declaración sobre la inmigración que equilibra los derechos de la soberanía nacional y el movimiento de personas.  Nuestra preocupación era tratar de abordar un sistema que fundamentalmente es defectuoso e impracticable, manteniendo al mismo tiempo la dignidad de las personas que hacen parte del tejido de nuestra nación. Al mismo tiempo, es necesario mantener un flujo de inmigrantes que ayudan a nuestra nación a alcanzar sus más altas metas como país próspero y acogedor, por lo cual somos conocidos en todo el mundo. Nuestro país, único en su género, es grande y diverso. El tapiz del proyecto estadounidense refleja una variedad de texturas y colores que se complementan entre sí para crear una gran nación. ¡Juntos, somos la hermosa América!

Además, también escuchamos informes acerca del impacto del Congreso Eucarístico en Indianápolis.  Los frutos del evento fueron extraordinarios en la vida de católicos en todos los Estados Unidos y más allá. Han pasado años desde que tuvimos un evento significante que reúne a los católicos para el crecimiento espiritual y la oración. Por esa razón, estamos apuntando al año 2029 como otra oportunidad de reunirnos para un Congreso Eucarístico a nivel nacional. El lugar todavía no ha sido determinado, pero ya se ha establecido la estructura para organizar un evento exitoso que nos permita rezar juntos y dar testimonio de nuestra fe en Cristo a través del poder de la Eucaristía. Espero con ansias ese evento para crear una mayor conciencia de nuestra fe dinámica en todo nuestro país.

El próximo junio, al terminar nuestra reunión de primavera de la conferencia, los obispos tenemos la intención de consagrar a nuestra nación al Sagrado Corazón de Jesús. Este será un momento clave porque el Sagrado Corazón de Jesús habla del amor derramado por Cristo desde su corazón por nosotros. Al mismo tiempo, somos llamados a “amar a Dios” y “amarnos los unos a los otros” con el gran amor que Cristo derramó sobre nosotros. Aquí en la Diócesis de Birmingham, haremos eco de alguna manera a una consagración local que surge del esfuerzo nacional de la conferencia.

Actualmente estamos bajo el patrocinio de la Inmaculada Concepción de Nuestra Santísima Madre.  Ahora agregaremos otra oportunidad para concretar el amor de Dios por nosotros al darnos a Cristo por medio del digno instrumento de su propia madre terrenal, que fue especialmente preparada y dispuesta a decir “sí” a la voluntad de Dios para ella.

No hay duda de que Su amor se comparte de numerosas maneras aquí en nuestra propia diócesis.

Al comienzo de este número, presento una visión de varias actividades de la iglesia local que se incluirán en nuestro reporte anual, Grace & Peace. El reporte es un medio por el cual podemos ilustrar el amor de Dios que irradia a través de cada uno de nosotros. Juntos, el tapiz de nuestra diócesis cobra vida, bajo el patronaje de San Pablo y St. Juan Vianney, al confesar a Jesucristo como Señor.

¡Que Dios los bendiga y proteja!


Por el Reverendísimo Steven J. Raica es el Quinto Obispo de la Diócesis de Birmingham en Alabama.

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