| Por El Padre Daniel Session

‘Una nueva declaración de amor’

El Sagrado Corazón de Jesús

El 4 de julio de 2026 marcará el 250 avo aniversario de la firma de la Declaración de la Independencia. La celebración de este acontecimiento que en gran parte se considera ser el “cumpleaños” de nuestro país estará señalado con conmemoraciones y celebraciones por todos los cincuenta estados. Para los creyentes cristianos, las celebraciones son una ocasión para recordar que la libertad que disfrutamos está destinada a ayudarnos a elegir libremente el bien, amar a Dios sobre todas las cosas y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Así mismo, es un tiempo de oración por nuestro país. Los Obispos de los Estados Unidos anunciaron que este aniversario especial se celebrará consagrando al Sagrado Corazón de Jesús en junio de este año. Pero ¿por qué el Sagrado Corazón es una devoción poderosa, y que significa consagrar a una nación a Él?


 

“Hemos llegado a creer…” (Juan 6:69)

 

Una breve historia de devoción al Sagrado Corazón

A lo largo de la historia de la iglesia, vemos a hombres y mujeres atraídos por el Corazón de Jesús, especialmente en momentos de angustia y dificultad, aprendiendo a soportar las pruebas con esperanza en el cumplimiento de las promesas de Dios. La devoción al Sagrado Corazón puede rastrearse hasta la Ultima Cena. Jesús acababa de anunciar que uno de sus discípulos lo traicionaría, y mientras los discípulos se sentían conmocionados y confundidos por esta declaración, San Juan Evangelista apoyó su cabeza cerca del Corazón de Jesús, convirtiéndose en un modelo de oración en momentos de dificultad. (Juan 13:23) Aprendemos a conocer a Jesús y el gran amor que comparte con nosotros al acercarnos en silencio a su Corazón en la oración.  La devoción al Sagrado Corazón de Jesús empezó a difundirse ampliamente en el siglo XIII. San Buenaventura escribió muchas veces acerca del Corazón de Jesús como un símbolo del amor a Dios, pues al contemplar las imágenes del Corazón de Jesús se nos recuerda que Dios nos ama tanto que entregó a su Hijo único para morir por nuestros pecados. El Sagrado Corazón de Jesús no es una idea sino una imagen tangible de lo que Dios está dispuesto a hacer para reconciliarnos con Él.

Sin embargo, fue quizás a través de la vida de la humilde religiosa de la Visitación, Santa Margarita María Alacoque, que la devoción al Sagrado Corazón, como lo conocemos hoy, tomó forma en lo que el Papa Francisco se refirió como “una nueva declaración de amor.” (Dilexit nos, 119) La práctica de ir a confesarse y comulgar los primeros viernes proviene de las apariciones de Nuestro Señor a Santa Margarita María, durante las cuales Nuestro Señor prometió muchas gracias a quienes practicaran la devoción al Sagrado Corazón en los primeros viernes, especialmente la gracia del arrepentimiento al final de sus vidas. Celebrar el Sagrado Corazón los primeros viernes, por la gracia de Dios, transforma nuestros corazones para que se asemejen más a su Corazón, de modo que, al final de nuestras vidas, su amor nos haya transformado en personas que anhelan vivir en la plenitud de ese amor para siempre. Inclusive hoy, muchas parroquias de nuestra diócesis ofrecen horarios especiales para la confesión, misa y adoración eucarística los primeros viernes de cada mes. Ir a confesión y misa los primeros viernes es un acto de amor que hacemos en respuesta al amor que Cristo nos ha demostrado. Además, la práctica de hacer una “Hora Santa” también surgió de las mismas apariciones de Nuestro Señor a Santa Margarita, y muchas parroquias continúan esta devoción a través de la adoración eucarística los primeros viernes de cada mes. Recuerdo que, cuando servía como vicario en Holy Spirit en Huntsville, !nunca había un descanso en la fila de confesiones los primeros viernes!

En 1889, respondiendo cartas de muchas personas de todo el mundo, el Papa Leo XIII consagró a todo el género humano al Sagrado Corazón de Jesús. En su encíclica Annum Sacrum, escribió: “Y puesto que en el Corazón de Jesús hay un símbolo y una imagen sensible del infinito amor de Jesucristo el cual nos lleva a amarnos unos a otros, por lo tanto, es justo y conveniente que nos consagremos al Sagrado Corazón de Jesús, acto que no es más que una ofrenda y una entrega de nosotros mismos a Jesucristo, puesto que todo honor, veneración y amor que se da a este Corazón divino es dado verdaderamente a Cristo mismo.” (Annum Sacrum 8) Como resultado, la devoción a el Sagrado Corazón de Jesús se difundió por todo el mundo.  Los escritos de los papas han continuado utilizando la imagen del Sagrado Corazón como un punto de referencia del amor de Dios hecho visible, más recientemente en la encíclica Dilexit Nos, publicada por el Papa Francisco en 2024.


 

“Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días … (Mateo 28:20)

 

La importancia de la devoción al Sagrado Corazón hoy en día

El Sagrado Corazón nos recuerda el amor y misericordia infinita de Dios. Una de las tentaciones que podemos enfrentar en la vida espiritual es condenarnos a nosotros mismos. Llevar nuestros pecados y debilidades a Dios y pedirle ayuda es una parte necesaria y hermosa de nuestro crecimiento en la santidad. Sin embargo, tendemos a llevarlo demasiado lejos. Podemos ver nuestros pecados y debilidades, y en lugar de llevarlos al Señor “cuya misericordia es eterna,” (Salmo 136), podemos usarlos como motivo para considerarnos indignos de ser amados o que hemos sido olvidados por Dios. De hecho, un filósofo describió esta realidad “la voluntad del hombre de encontrarse culpable y además irredimible” (Friedrich Nietzsche, The Genealogy of Morals, Capítulo 22) Al contemplar imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y rezar con ellas, se nos recuerda que Jesucristo fue enviado por su Padre no para herir o condenar, sino para sanar y salvar. “Porque Dios no envió a su hijo al mundo para condenar el mundo, sino para que el mundo se salve por Él.” (Juan 3:17). Así, el Sagrado Corazón nos invita a vernos a nosotros mismos dentro del plan de redención de Dios y lo que Él desea darnos en lugar de hacerlo desde una actitud de auto condena.

Asimismo, el Sagrado Corazón de Jesús nos enseña el perdón. El único acto perfecto de perdón ocurrió cuando Jesús, muriendo en la cruz, nos reconcilió con su Padre: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34) Para nosotros, que no perdonamos tan fácilmente como nuestro Dios misericordioso, el perdón puede ser doloroso debido a las heridas que nos han causado por quien no ha hecho daño. Añadiendo a este dolor es la realidad de que debemos perdonar. Incluso podemos frustrarnos cuando no perdonamos tan rápido o fácilmente como Dios quiere que lo hagamos, pero Dios no desea frustrarnos, solo enseñarnos a perdonar. Por eso es por lo que la imagen del Sagrado Corazón de Jesús muestra las heridas de Nuestro Señor; es un corazón que está traspasado y coronado con espinas. Cuando nos acercamos al Señor en la oración, unimos nuestras heridas con las suyas, y el comparte el amor y el perdón de su Corazón.  Jesús fue herido por nuestra causa, y Él también ve nuestras heridas. Su Sagrado Corazón permanece con nosotros como signo de esperanza de que el perdón es posible, incluso cuando pensamos que no podemos perdonar. Así, al aprender como Dios nos reconcilió consigo mismo, también aprendemos el camino de la reconciliación con nuestro prójimo.

Al volvernos al Sagrado Corazón de Jesús en este 250 avo aniversario de la firma de la Declaración de Independencia, damos gracias por los dones que Dios nos ha concedido. Pero también pedimos que sepamos usar las libertades que se nos han confiado para amar como ama el Sagrado Corazón de Jesús, para elegir libremente ordenar nuestras vidas amando a Dios y a nuestro prójimo, perdonado y siendo perdonado. Si no usamos las libertades consagradas en nuestros documentos nacionales para elegir libremente amar a Dios y amar libremente a nuestros vecinos, entonces no somos verdaderamente libres. El Sagrado Corazón de Jesús se representa con fuego, simbolizando el ardor del amor de Dios, entregado libremente a nosotros. Que habiendo recibido libremente este amor por Dios, amemos libremente a los demás, animándonos unos a otros en nuestra peregrinación hacia el cielo, hasta que finalmente todos alcancemos nuestra patria eterna para siempre.


 

Oración al Sagrado Corazón de Jesús

Oh, Sagrado Corazón de Jesús, fuente de toda bendición, te adoro, te amo, y con profundo dolor por mis pecados te ofrezco este pobre corazón mío.

Hazme humilde, paciente, puro y completamente obediente a tu voluntad. Concédeme, buen Jesús, vivir en ti y para ti. Protégeme en medio del peligro. Confórtame en mis aflicciones. Dame salud física, ayuda en mis necesidades temporales, tu bendición en todo lo que hago y la gracia de una santa muerte.

En tu corazón, pongo todos mis cuidados. En cada necesidad, permíteme acudir a Ti con humilde confianza diciendo, Corazón de Jesús, ayúdame. Amén.


 

Las doce promesas del Sagrado Corazón

Entre 1673 y 1675, una monja francesa de la Congregación de la Visitación, Santa Margarita María Alacoque, fue bendecida con apariciones de Nuestro Señor, durante las cuales Jesús no solo reveló Su Corazón como símbolo de su amor por el hombre, sino que también prometió gracias especiales para aquellos que practican la devoción al Sagrado Corazón de Jesús los primeros viernes.


 

Las promesas fueron registradas por Santa Margarita María.

  1. “Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
  2. Daré paz a sus familias.
  3. Los consolaré en todas sus aflicciones.
  4. Seré su refugio en la vida y especialmente en la muerte.
  5. Bendeciré abundantemente todos sus trabajos.
  6. Los pecadores encontrarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia.
  7. Las almas tibias se volverán fervorosas.
  8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a una gran perfección.
  9. Bendeciré los lugares donde las imágenes de mi Sagrado Corazón sean expuestas y veneradas.
  10. Le daré a los sacerdotes el poder de tocar los corazones más endurecidos.
  11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán sus nombres escritos eternamente en Mi Corazón.
  12. En el exceso de la misericordia de mi Corazón, te prometo que mi amor todopoderoso concederá a todos los que reciban Comunión los primeros viernes, durante nueve meses consecutivos, la gracia del arrepentimiento final: no morirán en mi desagrado, ni sin recibir los sacramentos; y mi Corazón será el refugio seguro en esa última hora.

 

Los símbolos del Sagrado Corazón

 

Corona de espinas

Representa a Cristo sufriendo, lo que Él soportó por su amor infinito al hombre.

Llamas

Simbolizan el poder purificador del amor de Cristo, que transforman los corazones de los hombres.

Cruz

Un recuerdo de la crucifixión de Cristo, el sacrificio hecho por los pecados del mundo.

Herida

Representa la herida infligida en la crucifixión de Cristo y Su sangre derramada por nuestra redención.


El Padre Daniel Session es un sacerdote de la Diócesis de Birmingham en Alabama.  Después de asistir a St. Rose Academy y a John Carroll Catholic High School, ingresó en la formación sacerdotal y fue ordenado sacerdote en 2023.  El padre Session se desempeñó como Vicario Parroquial de la Parroquia Holy Spirit en Huntsville, al mismo tiempo que colaboraba en la escuela secundaria católica de St. John Paul II.  Además, ejerce como auditor en el Tribunal Diocesano.  El padre Session obtuvo la Licenciatura en Filosofía en la Universidad Católica de América en 2019 y actualmente está estudiando para obtener la Licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma.

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