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 | Por Mary D. Dillard

La evolución de una pasión

La historia de una directora de escuela de un pueblo pequeño al descubrir la educación católica

Courtney Magee, directora de la Escuela Católica Regional St. Joseph en Florece, sabe un par de cosas acerca del servicio.  Al ser producto del sistema de escuelas públicas, el último lugar que pensó que ella terminaría sería en una escuela católica al norte de Alabama.  A veces, incluso se pregunta, “¿Qué estoy haciendo aquí?” Sin embargo, el corazón de un siervo anhela seguir el plan de Dios.

Magee creció en Lawrenceburg, Tennessee, donde ella y su familia eran miembros de la Iglesia de Cristo y donde su mamá se ganaba la vida como educadora en una escuela pública, enseñando historia en la escuela secundaria “Yo realmente nunca aspiraba a ser maestra,” admite Magee.  “Yo vi lo que ella hizo y lo que puso en ello” recuerda ella “Vi lo mucho que se entregaba por ese trabajo”.  La entrega total de su madre fue admirable, por supuesto, pero no resultaba precisamente atractivo para la joven Magee.

Decidida a abrirse su propio camino, Magee ideó meticulosamente planes para la universidad, se matriculó en la Universidad de Chattanooga en la especialidad de comunicaciones.  Todo estuba en orden hasta el semestre de primavera de su último año de secundaria.  Magee escogió tomar una clase de tutoría entre los alumnos y en las primeras tres semanas, su perspectiva había cambiado por completo. La conexión que sentía con los estudiantes a los que les daba clase no sólo era nueva, sino también inesperadamente cautivadora.  Naturalmente, ella sabía que los maestros sentían un sentimiento de obligación hacia sus alumnos, pero la alegría que recibía al ayudar a sus compañeros tener éxito era casi irresistible.

Sin dudarlo ni un momento, empezó a buscar una universidad donde poder dedicarse a su nuevo amor.  Se matriculó en la Universidad del Norte de Alabama y se graduó cuatro años después, en 2004.  Una vez sentadas las bases, siguió adelante, confiando en que su camino coincidiera con lo que Dios quería.

Poco después de haberse graduado, se comprometió con un joven llamado Bryan, que casualmente era católico y se había graduado en la escuela de St. Joseph.  Casi al mismo tiempo, Magee empezó a estudiar su maestría.  Queriendo adquirir algo de experiencia en el aula, empezó a buscar trabajo como maestra substituta en las escuelas públicas locales, pero su prometido tenía otra idea.

Aunque él no había pisado St. Joseph por casi una década, sabía que el corazón de la escuela era inquebrantable, pues era una presencia fuerte en la comunidad por más de 100 años.  “Es un hogar lejos del hogar”, le dijo a Magee.

Aunque un poco escéptica, organizó algunas prácticas clínicas de algunos de sus cursos de maestría en la escuela, anticipando una experiencia bastante normal.  “No hay forma de que sea algo tan especial”, pensó.

Sin embargo, apenas que entró por la puerta de la pequeña escuela en lo alto de la “Colina Católica”, supo que la escuela era diferente, porque se reflejaba en las caras de los niños.  Pudo discernir que los niños se sentían seguros y apoyados.  “En este tipo de ambiente”, explica Magee, “naturalmente son capaces de aprender porque se sienten amados”.  Cuando se abrió un puesto de maestra en la escuela, aprovechó la oportunidad de ser parte de lo que St. Joseph ofrecía a los estudiantes.  Después de convertirse en miembro de la facultad, tuvo que poner suspender su maestría indefinidamente.  Sin embargo, este tiempo de nuevos comienzos estaba lejos de terminar.

En el otoño de 2005, Magee también empezó a tomar clases de R.I.C.A. en la iglesia católica de St. Joseph con el apoyo del difunto Padre Andy Sullivan.  “Todo estaba sucediendo al mismo tiempo”, recuerda Magee, pero nunca dudó de su camino.

La vida continuaba siguiendo.  Se convirtió en católica, se casó con Bryan y fue madre de tres hijos maravillosos.  En St. Joseph, enseñaría cuarto y quinto grado como también estudios sociales y matemáticas de secundaria.  En un momento, incluso encontró su “punto óptimo” como maestra de quinto grado, pero no paso mucho tiempo cuando se abrió una posición de liderazgo en 2021.  Ser directora “nunca se me había pasado por la mente”, atestigua Magee.  Sin duda, su humildad le impidió sentir que era la persona adecuada para el trabajo, pero también era consciente de que la escuela había experimentado varios años de rotación de personal y maestros, “Sabía que necesitábamos continuidad”, relata ella.

La administración no es lo que típicamente la mayoría de los maestros imaginan. Incluso Magee admite rápidamente que extraña el aula.  “Vamos a la escuela para ser maestros”, señala. “y luego evoluciona.  Ser administrador implica mucho más, especialmente en las escuelas católicas donde desempeñas munchas funciones”.  Sin embargo, nunca ha mirado atrás y ha empezado a trabajar para obtener su maestría: la misma que dejó en suspenso hace dieciocho años.

Gracias a la Fundación para Continuar la Educación, establecida recientemente por Mons. Michael F. Sexton, Magee recibió una beca para obtener su certificado de liderazgo e instrucción en la Universidad del Norte de Alabama.

Mientras que las clases en línea han requerido algunos ajustes por su parte, Magee enfatiza que se siente “bendecida” de poder recibir la beca.  “Aunque no tengo la misma formación que muchos maestros aquí, ya que vengo de escuelas católicas, ¡ahora es una de mis pasiones!” Para ella, el simple hecho de ver los efectos que la educación católica tiene en los estudiantes y cómo los moldea a ser quienes son cuando sean adultos es una bendición.  “Ser parte de esto no tiene precio”, afirma ella.  “Es difícil para mí explicarlo.  Es algo que sientes y solo lo puedes entender cuando estás aquí.  ¡Una vez que entras por la puerta, no quieres salir!”

Por eso, aunque de vez en cuando todavía se pregunte: “¿Qué hago aquí?” La respuesta a esa pregunta está a su alrededor: la mano extendida de los niños de jardín infantil, la sonrisa radiante de los de secundaria entre clases.  “Confían en mí, y eso me hace querer hacer todo lo posible para hacer que este sea el mejor lugar para ellos”.


Monseñor Sexton, originario de Irlanda, fue ordenado sacerdote en 1961 para la entonces Diócesis de Mobile-Birmingham.  A lo largo de sus 60 años como sacerdote en Alabama, Monseñor Sexton ha apoyado a las comunidades escolares, incluyendo el cargo de subdirector de la Escuela Secundaria John Carroll.  Cuando se le ha preguntado cuál es la mejor inversión que puede hacer un donante, Monseñor Sexton responde rápidamente: “La educación católica”.  Gracias a la generosidad de un donante anónimo y al inquebrantable compromiso de Monseñor Sexton con la educación católica, la Oficina de Escuelas Católicas puede conceder becas a personas que desean continuar su educación u obtener títulos avanzados.  Para obtener más información sobre las oportunidades para becas del fondo de donación, comuníquese con la Oficina Diocesana de Escuelas Católicas al 205-838-8322.  Para contribuir al Fondo de Educación Continua de Monseñor Michael Sexton, visite bhmdiocese.org/monsignor-sexton-endowment.


¿Quieres ser parte de la educación católica?

“The Faith in Education Endowment” (El Fondo Fe para la Educación Católica de la Diócesis) es un compromiso financiero para ayudar a las Escuelas Católicas de la Diócesis de Birmingham para avanzar en la misión de la educación católica en los años venideros.  Los fondos de Fe para la Educación pueden ayudar a las escuelas desde el nivel diocesano para abordar necesidades prioritarias o ampliar los programas que pueden estar fuera del presupuesto escolar establecido o que pueden suceder debido a una necesidad no planeada.

Actualmente, este avance se logra a través de subvenciones a escuelas individuales por medio de un proceso de solicitud que se lleva a cabo en el verano.  El Comité de Revisión de Subvenciones de Fe para la Educación, compuesto por el Superintendente de las Escuelas, el Director Financiero, el Director de Desarrollo y Administradores, la representación del clero y del Consejo Asesor Diocesano para la Educación Católica, revisan las solicitudes y utilizando un marcador, toman las decisiones de adjudicación.

Para ayudar a nuestras escuelas por medio de contribuciones al Fondo Fe para la Educación, por favor visitar https://bhmdiocese.org/faith-in-education-endowment.