‘Te doy gracias, Señor’
Queridos hermanos y hermanas, nuestra celebración estadunidense del Dia de Acción de Gracias siempre constituye un contexto apropiado para esta edición de One Voice que cierra el año 2027. Los meses de noviembre y diciembre están llenos de eventos, y el Día de Acción de Gracias encaja convenientemente como un recordatorio cívico, pero a la vez espiritual, de una actitud que ocupa un lugar central de la vida cristiana.
Queridos hermanos y hermanas, nuestra celebración estadunidense del Dia de Acción de Gracias siempre constituye un contexto apropiado para esta edición de One Voice que cierra el año 2027. Los meses de noviembre y diciembre están llenos de eventos, y el Día de Acción de Gracias encaja convenientemente como un recordatorio cívico, pero a la vez espiritual, de una actitud que ocupa un lugar central de la vida cristiana.
Mis pensamientos se dirigen a una pequeña frase que se encuentra en el Prefacio de las Misas de los días entre semana. Dice así: “Tú [Dios] no necesitas nuestra alabanza, pero nuestra acción de gracias es en sí misma un don tuyo.” Sí, Dios ya lo tiene todo. No hay nada que podamos darle que aumente su grandeza o su ser. Sin embargo, participamos en un mundo en el cual todo es un don para nosotros, dado por Dios, quien ha considerado todo lo que creó es “bueno” y “muy bueno”.
Así que, durante estos dos meses, he aquí una breve letanía de cosas, personas, eventos, por las cuales doy gracias a Dios.
1. Todos los Santos
Precedidos por Halloween (la víspera de todos los santos), nosotros como comunidad cristiana celebramos todos aquellos que han regresado a “casa” para estar con el Señor. Estos son los santos cuyas vidas han dejado que la luz de Cristo brille a través de ellos. Algunos son conocidos por su nombre. Otros permaneces en anonimato. Sin embargo, como cristianos los admiramos porque son los que han escuchado el llamado del Señor: “¡Sígueme!” ¡Y así lo hicieron! Y ahora, a través de la misericordia del Señor, participan de la luz eterna y son conocidos como “Santos”. Te doy las gracias, Señor, por darnos estos testigos de fe, esperanza y amor, gracias a los cuales nosotros también podemos anhelar la eternidad en nuestros corazones.
2. Día de los Difuntos
Inmediatamente después de la Fiesta de Todos los Santos, conmemoramos a todos aquellos que se están preparando para recibir de Dios el gran abrazo misericordioso dé la bienvenida a la vida eterna después de pasar por el tiempo de purificación para limpiar cualquier residuo de pecado. Son aquellos que han fallecido y tienen su mirada puesta en la misericordia de Dios. ¡Nosotros también anhelamos la eternidad! Te doy gracias, Señor, por darnos la oportunidad de verte tal como eres, sin el lastre de mis propias dudas, vacilaciones, pecados y fracasos. Ruego que sean purificados de mi alma, de modo que pueda contemplar Tu bienaventuranza con todo mi ser.
3. Adviento
Al concluir el año litúrgico, un nuevo año empieza después del Día de Acción de Gracias. Es un tiempo corto que anuncia la venida del Señor, al final de los tiempos y a nuestro mundo en Navidad. La oscuridad que experimentamos en nuestro hemisferio durante esta época nos deja aislados y con frío, con almas en busca de algo. Esa espera, caracterizada por el gran profeta Isaías, Juan el Bautista, nuestra Madre María, especialmente bajo los títulos de La Inmaculada Concepción y Nuestra Señora de Guadalupe, nos ayuda a dejar la oscuridad y a buscar a Aquel que nosotros, y de hecho todo el mundo, estamos esperando: ¡Jesucristo! Te doy gracias, Señor, por este tiempo de gran expectativa. Sobre todo, no es una expectativa pasiva; sabemos que el objeto de nuestro anhelo y nuestra espera se cumple en Jesucristo, a quien enviaste entre nosotros para que te pudiéramos conocer personalmente. Te doy gracias, Señor, por este gran regalo.
4.Navidad
La gran fiesta de Navidad celebra el nacimiento de un niño en Belén en esa noche santa y silenciosa. No tenemos que mirar hacia los cielos en busca de algo o alguien que no podemos alcanzar. ¡No! Jesucristo nació en Belén, para que pudiéramos conocer a Dios en persona, cara a cara, y, de hecho, conocer el amor de Dios por toda la humanidad. ¡Qué regalo! Te doy gracias, Señor, por Tu nacimiento en nuestro mundo. Gracias por Tu ministerio entre nosotros. Gracias por Tu muerte y resurrección. Todo empezó con la encarnación y la Navidad. Es más, lo conmemoramos como comunidad de la Iglesia hasta el Año Nuevo. Gracias, Señor, ¡por acercarte a nosotros!
5.Acción de Gracias
Por supuesto, nuestra celebración nacional de Acción de Gracias es, sin duda, un recordatorio de nuestra familia, nuestro país, su historia y su potencial de grandeza “de costa a costa”. Gracias por los dones de la vida, la familia, el país y la habilidad de acercarnos unos a otros, especialmente en momentos de gran angustia nacional. !Por todo esto, te damos gracias, querido Señor! Tu nos has dado tanto. A través de nuestra propia generosidad, podamos ayudarnos unos a otros para que podamos verte en cada persona que encontremos.
Las palabras sencillas del Prefacio son el lente a través del cual celebramos noviembre y diciembre: “No necesitas nuestra alabanza. Sin embargo, nuestro deseo de agradecerte es en sí mismo un don tuyo”.
Al desearles todas las bendiciones durante estos dos meses especiales de noviembre y diciembre, rezo para que podamos reconocer nuestras bendiciones y convertirnos verdaderamente en personas agradecidas por cada don recibido.
Por el Reverendísimo Steven J. Raica es el Quinto Obispo de la Diócesis de Birmingham en Alabama.
